Poseidón
Persiste el movimiento de las aguas llevándose consigo la intacta frecuencia que domina los sentidos. Afuera se quedaron perdidas las palomas. Sus alas se durmieron en la mitad del recorrido. Ahora están sentadas formando huellas en la arena. Desean sin saberlo que vengan al rescate los últimos que pronto escalarán más posiciones.
Un sueño se durmió en la orilla. Viajó por las profundidades pero no volvió a saberse nada de él. Se cuenta que no hubo testigos del evento. Sólo un murmullo esparcido como cofradía quedó flotando en los océanos. Algunas embarcaciones pasaron por delante de él pero sin reconocerlo.
Se derrumba el cielo y con él evapóranse las últimas y definitivas utopías. El exterminio tiene formas de una modernidad que viste de asesina.
Los inocentes permanecen aún de pie. Su muerte no los encontrará arrodillados. La entereza se impone como orgullo a rescatar antes del funesto ahogo.
Así está siendo el epílogo que no deja de mostrarse irreversible.
Algunos se aventuran a permanecer igual. Pase lo que pase. Hasta el Final de los Tiempos.




4 Comments:
¿Cofradía?
Pero,¡la procesión entera !!!
...
Y malogrado el hallazgo del monstruo marino de Poseidón, volvieron las naves a costa instando a la cordura y dejando a la población mirando perpetuamente al mar ...
Ay Troya.
Pero sí, así nos encontrarán, epílogo o prólogo, de pie y mirando hacia el horizonte.
Cuídate Adriano
Y cuida de la botella ...
JUNCAL: La mitología es una excusa para hablar de otro tipo de profundidades... (La botella al mar no sé por dónde andará; gran intriga).
Valiente Odisea, la de la botella también.
Espero que se cumpla la ley de la compensación y llegue, por tanto, a buen puerto.
Cruzo los dedos.
Un abrazo, Adriano.
JUNCAL: Yo también los cruzo. Aunque pasen los años y no tenga novedades...
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