Piruetas
Dando vueltas y más vueltas en las vísperas de un nuevo cantar. Así marcha el protagonista, a la espera de algo que conmueva y dignifique, como mínimo, la salud de sus destellos espontáneos.
A su vez, ruge el intrigante periplo de los dioses que han quedado absorbidos por la Madre Tierra.
El ocaso de los ilusionistas despertó a todos los escépticos, que de buenas a primeras descubrieron o advirtieron -quién lo sabe- que todavía quedaban motivos por los cuales luchar y rebelarse.
El viento nos dejó algo más que escombros.
Algunos dicen que un camino.
Yo más bien creo que enseñanzas.




3 Comments:
Y nunca detenerse...
Saludos
J.
Ay los escépticos ...
Menos mal que eran escépticos y no cuadriculados.
Benditos ellos que no se enquistan ni en sus propias creencias.
Y bendito el viento que es movimiento que despeja e impulsa.
Y éso también es enseñanza.
Adriano, dile a tu protagonista que éso que conmueve es simplemente pero a la vez tan grande, la fuerza para seguir el camino.
Y la brújula, también.
La brújula, Adriano.
No lo creo.
Lo sé.
Saludos gratos.
JOSÉ: Exacto. Nunca jamás...
JUNCAL: Hum... A ver... Por momentos creo que tiene sus ventajas ser escéptico, pero al fin y al cabo, uno siempre termina creyendo en algo, ya sea cuando piensa firmemente que algo se le va a cumplir... o que su camino es el indicado... o que otros pudieron haber sido peores. El escéptico cree hasta en su escepticismo y lo transforma en motor... Saludos gratos.
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